¿Tiene usted un hijo
entre las edades de 11 y 18? Si tan, su hijo corre el riesgo de contraer una
infección bacteriana potencialmente mortal conocida como enfermedad
meningocóccica, a la que también se le da el nombre de meningitis.
Ahora que ya comenzó
el curso escolar, la Asociación Nacional de Enfermeras Escolares (National
Association of School Nurses, NASN) esta impulsando a los padres de
adolescentes y pre-adolescentes a que hablen con la enfermera de la escuela
de sus hijos, o con su proveedor de cuidado de salud, acerca de la vacuna
que puede ayudar a prevenir la enfermedad meningocóccica.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for
Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan que se vacunen a todos los
pre-adolescentes y adolescentes de 11 a 18 años de edad contra la
meningitis.
“Durante el año escolar, los adolescentes están varias horas diarias en
contacto con otros estudiantes, tanto en las clases
como en los deportes y
otras actividades después
del
horario escolar, lo cual puede hacerles correr el riesgo de contraer
meningitis”, afirmó Carolina Sandoval MSN, PNP, RN, miembro, NASN.
Los pre-adolescentes y los adolescentes componen el 30 por ciento del
estimado de 3,000 casos de enfermedad meningocóccica que se reportan cada
año en los Estados Unidos, y son más propensos al fallecimiento provocado
por ese mal que los demás grupos etarios. La mayoría de estos casos se
pueden evitar mediante la vacunación.
“Usualmente sólo se necesita una sola vacuna para ayudar a que los
adolescentes estén protegidos en sus años de enseñanza intermedia,
secundaria y universitaria”, añadió Sandoval. “Si su hijo no fue vacunado
durante el examen físico previo al inicio
del
curso, aún está a tiempo de vacunarlo para protegerlo en este año escolar”.
La enfermedad meningocóccica se propaga rápidamente y puede provocar en
cuestión de horas daños cerebrales, amputación de brazos y piernas, pérdida
de las capacidades auditivas, insuficiencia en los órganos o incluso la
muerte. Entre los primeros síntomas de la enfermedad meningocóccica figuran:
dolor de cabeza, fiebre, rigidez en el cuello, agotamiento, vómitos y
sensibilidad a la luz. Además, en etapas más avanzadas de la enfermedad
también puede aparecer un salpullido de color púrpura.
“La enfermedad meningocóccica se confunde frecuentemente con la influenza,
porque los síntomas son muy similares”, explicó Sandoval. “Incluso con un
tratamiento rápido, muchos enfermos de meningitis quedan discapacitados para
toda la vida, por lo que la mejor manera de proteger a su hijo es
vacunándolo”.
NASN es una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar la salud y
garantizar el éxito educacional de niños y jóvenes, creando y proporcionando
liderazgo para el progreso de la práctica de la enfermería escolar. Para
obtener más información acerca de la enfermedad meningocóccica, visite la
sección “Get S.M.A.R.T. About Meningitis”
del
sitio Web de NASN, http://www.nasn.org o
el sitio Web de los CDC, http://www.cdc.gov.
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Do you
have a child between the ages of 11 and 18? If so, they are at risk for a
potentially deadly bacterial infection called meningococcal disease, also
referred to as meningitis.
The National
Association of School Nurses (NASN) urges parents of teens and preteens to
talk to their child’s school nurse or health care provider about a vaccine
that can help prevent meningococcal disease.
The Centers for
Disease Control and Prevention (CDC) recommends all preteens and teenagers
11 through 18 years of age be vaccinated against meningitis.
“During the school year, teens spend several hours a day in close contact
with other students during classes and get run down from studying and after
school activities, which can put them at risk for meningitis,” said Carolina
Sandoval MSN, PNP, RN, member, NASN.
Preteens and teens make up 30 percent of the estimated 3,000 meningococcal
disease cases in the
United States
each year and are more likely to die from the disease than any other age
group. Many of these cases can be prevented through vaccination.
“Only one vaccination is usually needed to help keep teens protected through
their middle, high school and college years, when they are at high risk for
getting meningococcal disease,” says Sandoval.
Meningococcal disease moves quickly and can lead to brain damage, amputation
of arms and legs, hearing loss, organ failure or even death in a matter of
hours. Early symptoms of meningococcal disease may include headache, fever,
stiff neck, exhaustion, vomiting and sensitivity to light. A purple rash
also may appear in later stages of the disease.
“Meningococcal disease is often mistaken for the flu because the symptoms
are very similar,” says Sandoval. “Even with quick treatment, many people
who get meningococcal disease are disabled for life, so the best way to
protect your child is through vaccination.”
NASN is a nonprofit organization dedicated to improving the health and
educational success of children and youth by developing and providing
leadership to advance school nursing practice. For more information on
meningococcal disease, visit NASN’s Get S.M.A.R.T. About Meningitis Web site
at http://www.nasn.org or the CDC Web site
at http://www.cdc.gov.